08.07.07
Gente que sí se mueve
Muchas son las noticias que nos llegan últimamente sobre el problema de la inmigración, ya se sabe que en estos tiempos locos de globalización a la gente le ha dado por moverse un montón, personas de todos los colores van y vienen sin ton ni son, atravesando fronteras, ríos, mares y montañas, unos para ver y otros para quedarse, unos hablan raro, otros raro, pero raro raro y los hay que hablan casi normal, pero se ríen cuando les dices donde tienen que coger el autobús. Unos de arriba para abajo y otros de abajo para arriba. Un lío vaya, pero por fortuna el mundo es un lugar ordenado y sus gentes han sabido separar muy bien esas dos clases de movimientos:
A los que vienen del norte, a visitar las costas y todas las ciudades históricas, se les llama turistas, son buena gente blanca que llega con dinerito y a disfrutar de las costumbres españolas. Como son buena gente y este es un gran país, en aquél lejano 2005 recibimos la agradable visita de 55 millones de turistas. Junto con los que permanecen poco tiempo con nosotros hay además otro grupo que viene para quedarse, especialmente en ciertas islas ya se ve como decenas de miles de ellos compran casas para mayor gloria del capital inmobiliario español. No se confunda señora, aunque esta gente habla diferente, vienen a descansar y lejos de integrarse en nuestra cultura crean pueblos a medida, estos son del grupo uno.
A los que vienen del sur, generalmente a limpiar casas, poner ladrillos, cuidar de ancianos o servir en el burger king, se les llama inmigrantes. Son peligrosos y maleantes, además de tener un tonillo turbio por color de piel, son además muy peligrosos pues son capaces de venir a únicamente a delinquir y al tiempo quitarnos el trabajo. En enero del 2006 había oficialmente 3.884.000 inmigrantes empadronados, vamos, que aunque resulte paradójico, no entra ni uno más. Sobre todo si atendemos al interés de aumentar otro 5% más el número de visitantes buenos (turistas) que llegarán este año.
Habrá sin duda algún listillo que aprecie cierta incoherencia en el trato de unos a otros, no hay tal si atendemos a las causas de las cosas. Lo primero que hay que contextualizar es que cuando hablamos de globalización estamos hablando de los intercambios de recursos, no de personas, tal y como narra la sagrada ciencia de la economía es positivo, por si mismo, que el intercambio de mercancías entre naciones no esté regulado de ninguna forma excepto por la ley del más tiene, que es un poco como la del más fuerte pero a diferencia de ésta permite que una persona se imponga a un millón, cosa harto difícil si las cosas se arreglaran a leches. Esta forma de funcionamiento crea riqueza global, alegra a las personas y en general da buen rollito, es lo que llamamos globalización.
Por contra, existe un consenso real entre los más estudiosos liberales a cerca de como con la gente pasa justo al contrario, el hecho de que se mueva genera caos y malos rollos en general. Porqué es así es algo que a nuestras pequeñas mentes de consumidores les puede costar entender, pero es un hecho, de la misma forma que hay que hablar de aldea global cuando se habla de recursos hay que defender que las naciones son inviolables cuando se habla de personas. ¿Qué no lo ven? Pero si es obvio, y si no lo entienden lean libegtad digital y vale ya.
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Iker said,
August 23, 2007 at 12:54 pm
Se le olvida a la Bruja mencionar cómo los musulmanes, la peor clase de inmigrante imaginable, vienen a nuestra amada tierra a enseñarnos a pegar y despreciar a nuestras señoras, como si nosotros fuéramos unos recién llegados, y a vender droga (aunque esto supongo que entra dentro de la categoría de quitarnos el trabajo, no está de más recalcarlo). En cambio los jerifaltes del petroleo, que ustedes y yo sabemos que se dicen musulmanes por no ofender a los gilipollas de sus súbditos, deben ser bienvenidos por todos los españoles de bien. Debemos admirar su increíble capacidad para combertir todo el levante en su burdel particular con esa clase que tienen, porque no sólo pagan a tocateja, sino que reparten propinas que da gusto. Y una cosa es ser l@s put@s del conde de chorrapelada y otra muy distinta poner los bocatas en una merienda de negros, ¡dónde va a parar!
Chompi said,
August 23, 2007 at 4:54 pm
Bueno Iker, yo no sé si en este país se necesitan muchas clases de desprecio y maltrato a la mujer, no sé si por herencia de invasiones mediavales o porque en el fondo es algo también muy crisitiano. Pero supongo que la modernidad está calando más aquí que al otro lado del estrecho, así que regocijémonos en este punto diciendo que el papel de la mujer está mucho mejor aquí que allí. Tampoco perdamos tiempo viendo que tipo de interacción hay entre paises modernos como el nuestro y los anclados en el pasado como marruecos, que al final despistamos las culpas y nos entra la mala conciencia pensando que los créditos FAD se nos pierden todos en controles migratorios y otros usos interesados. Y peor aun, que acabemos hablando de venta de armas y concluyamos que mejor ser inmigrante malo que ciudadano de amada tierra que carga con el galardón de ser la mayor exportadora mundial de muerte legal e ilegal a las tierras del islam (junto con otras, por supuesto).
Por lo demás sí coincido en que Juanca aun tiene que estar rabiando al ver que su muerte no juntará tantas lágrimas en toda la península que las que se derramaron cuando cascó el rey Saud, solo en la costa mediterranea. Pero claro, si nuestros políticos pueden recibir al expresidente Obiang (bendita wikipedia) entre grandes agasajos no sé porque el españolito de a pie no va a poder rendirse a los pies de quién venga a poner la pasta, más si encima deja unas propinas que dejan en rídico a nuestro monarca en baqueira beret.
P.D: Sí, vender hachis entra dentro de quitarnos el trabajo, aunque como cliente he de decir que el trato y la calidad de los empresarios marroquíes mejoran con mucho el de la fauna local, salvo honrosas escepciones, claro.