09.03.07
El puto clero del dinero y los siervos de su globo
En este mundo que apesta aunque nos vendan que huele a fresa hemos tocado hace rato el fondo de la tontería aceptable, porque de entre todas las cosas que nos cuentan, la más escalofriante es la falsa certeza de que algo a cambiado desde la edad media hasta hoy.
Evidentemente no estamos hablando de que las cosas no hayan cambiado en ningún sentido, ni que la tecnología, para bien o para mal, no haya transformado profundamente nuestra forma de vivir, tampoco que ahora seamos más, esté todo mucho más catalogado, e incluso que haya muchas cosas geniales que antes no existieron. No, no es eso, el problema es que parece que por más que todo haya cambiado, la organización social, la política, lo que de verdad importa, parece seguir anclada en la desgracia permanente del arriba y el abajo, en la tiranía despótica de los que insisten que su poder nace de otro lado que de su propia maldad.
Para entender de que se está hablando vamos a fijarnos en un par de artículos del mejor periódico de tirada nacional del estado español. Estamos hablando claro de El País, que es sin duda el único que recoge al tiempo todas las necedades de nuestro tiempo, la hipocresía, la mentira hecha de medias verdades y falsas noticia, conformando todo esto a la perfección la utilización de un medio masivo para someter y engañar a sus lectores. Quién pensaba que la muerte de Polanco podría dar una nueva orientación al diario se equivocaba de cabo a rabo.
Nada tiene de raro que últimamente, en vez del vergonzante silencio que han mantenido respecto a la situación de tantas personas en este país, El País, haya decidido lanzar una línea de preocupación que se corresponde a penas con todas las noticias que nos llegan sobre las miserias del sistema financiero. No ha sido hasta que éste se ha tambaleado de forma espectacular, cuando se han decidido a empezar a hablar del tema. Ahora, para lo que hay que leer, mejor permanecer callado y seguir escribiendo editoriales contra Chávez.
Empezamos por la limpieza de cara, relegada a las páginas de economía del domingo Luis Doncel escribía un artículo llamado atrapados por el Euribor en el que con un lenguaje natural y cercano nos habla de las miserias del pobre Cristian Noya, que hoy en día anda comiendo mierda como un titán en un piso céntrico de Madrid, el artículo nos cuenta sus desgracias hipotecarias y acaba con esta preclara pregunta “Algo no está funcionando. Si con 40 años, con un puesto fijo de funcionario es imposible comprarse un apartamentito, ¿qué es lo que pasa aquí?”. Pregunta que guarda al tiempo un ombliguismo importante y sobre todo una verdad como un templo; Cuando un funcionario no puede vivir sin hacerse marginal es que hemos superado la masa crítica necesaria para empezar a destruir el sistema.
También complementa este artículo con otro llamado “Si lo llego a saber seguiría de alquiler” En el que nos narran el palo que le han dado a una familia ecuatoriana cuando su arrendador les dijo que quería vender la casa. Firmaron la hipoteca y hala, otros con el agua al cuello. Nada que ver con un caso de racismo, esto le ha pasado a miles de familias españolas también.
Pero hablamos de El Pais, y su tratamiento de los procesos macroeconómicos, y las ristra de noticias a penas acaba de empezar. Nos centraremos en las más sangrantes.
La primera se llama “Dos años de sustos” en la que nos muestran unos datos esclarecedores, si hemos visto en este tiempo como se adjudica a las malditas “subprime” estadounidenses la culpa de crash de la bolsa del pasado 8 de Agosto una frase reveladora de García-Calvo que concluye el artículo “Las entidades españolas han concedido préstamos que en EE UU se habrían calificado de subprime, pero que aquí no han recibido ese nombre simplemente porque no existe la categoría…”. Junto con el interesante dato de que en este estado, a diferencia de EEUU, el 98% de las hipotecas son de interés variable. Por eso, cuando de la mano del mismo diario oímos a la nueva ministra, Carmen Chacon, que el aumento del precio de las hipotecas “parece ser que ha tocado techo” y pide “tranquilidad y prudencia”, nos ponemos a cagar vinagre, no es que no nos fiemos de ella, es que nos fiamos de que miente como buena ministra que es.
Por eso da tanto asco ver como ante esta situación, que sería denunciable como una tiranía brutal, que enriquece desorbitadamente a unos pocos mientras deja en la miseria a la mayoría de los subditos, negándoles una necesidad tan básica como la de un techo, ver que a continuación publican un delirante artículo donde uno de los principales responsables de la situación es pintado sin mancha ni mácula respecto a la situación, con una aureola de divinidad digna de voceros serviles y carentes de cualquier vestigio de profesionalidad. Este es exactamente una de las grandes glorias del capitalismo moderno, convencernos de que la gente que controla la situación no es responsable de sus propios actos dado el mundo es complejo y hacen lo que pueden contra las desviaciones del mercado, y al tiempo vendernos que la dictadura del mercado es lo único que existe, lo único a lo que se puede aspirar.
El artículo del que hablamos es “El vigilantes del dinero mueve ficha el Jueves”, merece ir revisándolo párrafo por párrafo:
Jean-Claude Trichet ha demostrado desde que asumió el cargo en 2003 que es capaz de capear borrascas sin torcer el gesto. Puede enfrentarse a los periodistas durante horas sin que se resienta su locuacidad ni flaquee su hermetismo. Es consciente el francés de que una palabra demasiado clara o un paso en falso del presidente del BCE podrían revolver gravemente los mercados financieros. De modo que no deja que sus ruedas de prensa pierdan el tono de responso. Después, expertos y exégetas analizan sus palabras para deducir el próximo paso del BCE.
Aquí tenemos al gran oráculo llamado por los mortales Trichet, el que capea borrascas sin torcer el gesto, el único que es capaz de ser al tiempo locuaz y hermético, el portador de nuestro destino, que hace ruedas de prensa donde sus palabras serán analizadas por expertos y exégetas. Cuando decíamos que nada ha cambiado desde la edad media nos referíamos a esto, en el siglo XXI, en medio de una tormenta social terrible, un periódico “serio” empieza un artículo describiendo a un tipo que ha sido elegido de la forma más antidemocrática posible, con palabras dignas de un monarca escogido por la santa providencia ¿Ven como las cosas no han cambiado nada?.
Su fórmula más conocida se oyó por última vez a principios de agosto: la “fuerte vigilancia” de la inflación, que anuncia una próxima subida de tipos. Se interpretó que los tipos subirán en septiembre un cuarto de punto, hasta el 4,25%, en la zona euro. Hasta aquí, todo según la liturgia del banco de bancos. Hasta que llegó la tormenta más grave a la que se ha enfrentado su presidente.
Y dijo el profeta “Vigilaré fuertemente la inflación” y sus apóstoles vieron que los tipos subirían un cuarto de punto, todo según la liturgia. ¿De verdad es necesario hablar así de este tipo? ¿Cuan arrastrado hay que ser para llegar a ser periodista?. Todavía se permite decir que todo bien hasta que llegó la tormenta, que es la más grave a la que se ha enfrentado. Como ateos de la religión del dinero tenemos que matizar que este tipo no se enfrenta a ninguna tormenta, este cabrón va a seguir viviendo muy agusto cuando haya dejado su puesto, los que tienen tormentas encima son los millones de personas que viven bajo sus designios.
Luego tras un par de párrafos sobre recetas y credibilidades de nuestro gran oráculo terminamos con los mantras:
[...]La duda permanecerá hasta el jueves próximo, cuando se reúne el Consejo de Gobierno del BCE. Se verá entonces si Trichet permanece firme en sus rituales o se inclina ante las imposiciones de una situación financiera desfavorable.
O si sigue cultivando una inclinación por la paradoja que llevó a sostener en una conferencia que si bien “la expresión fuerte vigilancia habla por sí sola”, el BCE “nunca se compromete con antelación”
Rituales, liturgias y exégetas son las palabras con las que los medios definen los métodos de los locos que actúan con el dios mercado, gente hermética que nos asegura que “harán fuertes vigilancias” con mirada de seriedad y luego nos dice que “nunca se comprometen con antelación” mientras se deshueva por dentro.
Desde aquí solo podemos hacer una recomendación, a quién le pille este tipo cerca que lo cuelgue por los huevos hasta que se desangre, que haga un vídeo y lo cuelgue en el tubo o donde sea, para que millones podamos disfrutarlo. Desde luego esto no va a solucionar ninguna crisis, pero por una vez vamos a darnos el gustazo de matar al Papa.