09.04.07

Cuando tu coche se comió mi comida

Posted in cuesta abajo at 2:54 pm by Bruja averia

Que no es solo asco por El Pais, de verdad, que El Mundo, ABC y demás familia los consideramos también del eje del mal ese, así que sin saber bien si es porque al final es el que más leemos o porque los otros son menos hipócritas (vamos, que se sabe de que van) volvemos a traer un par de artículos de El Pais a esta página que aprovecharemos para hablar de los biocombustibles.

Ambos artículos han quedado ya cerrados para no suscriptores en la página de El Pais, por suerte salvamos el contenido deEl coche se comió el pan los mismo que ofrecemos a continuación.

El primero de los artículos es de Jacques Diouf, que es el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), este tipo, que se supone el garante de la alimentación mundial y que debería estar trazando planes para intentar sacar del hambre a 2000 millones de personas o por lo menos denunciar los excesos que impiden corregir esta situación, escribe un artículo con grandes planes para empezar a alimentar… A los coches de los paises ricos, a lo largo de las siguientes líneas acudiremos a un ejercicio de cinismo importante, que preocupa doblemente dado su cargo.

Así que bienvenidos a barrio sésamos, o como acabar con el hambre repartiendo con los coches la comida, magias del capitalismo señora, que multiplica panes peces y beneficios con una alegría pasmosa, y que por lo menos, si no hay más panes ni peces garantiza seguir aumentando beneficios.

Comienza el artículo: Gran parte del actual debate sobre la bioenergía -al concentrarse sobre aspectos negativos como la fuerte alza del precio de los alimentos y la pérdida de biodiversidad- deja de lado el enorme potencial del sector para reducir el hambre y la pobreza. Si se utiliza de forma adecuada, la bioenergía nos ofrece una oportunidad histórica de acelerar el crecimiento de muchos de los países más pobres del mundo, posibilitar un renacimiento de la agricultura y suministrar una energía moderna a un tercio de la población mundial.

Así empieza el artículo, donde este señor nos cuenta que el problema es que el debate se centre el los aspectos negativos, como este señor es muy cuco no nos hablará de negocios y sin embargo es capaz de meter un argumento muy curioso, resulta que para acabar con el hambre hay que “posibilitar el renacimiento de la agricultura”. Hay que joderse, cuando ya es cosa del pasado el proceso de globalización que acabó con la agricultura tradicional de tantos pueblos, arruinándolos, dejándolos en total dependencia de los precios del mercado, destruyendo la biodiversidad y arrasando selvas enteras, ahora este tipo pretende convencernos de que la solución pasa por lo mismo pero más a lo bestia.

Es un hecho que los biocombustibles solo obtienen beneficios económicos en grandes latifundios de monocultivos que además son propensos a agotar la tierra, cuya finalidad es además dar de comer a los coches. Que falta de vergüenza Diouf.

Sin embargo, esta meta de enorme importancia podrá cumplirse solamente si ahora se toman las decisiones adecuadas y se establecen las políticas correctas. Necesitamos desarrollar con urgencia una estrategia internacional para la bioenergía. En su ausencia, corremos el riesgo de que produzca los efectos contrarios: una mayor pobreza y mayor daño al medio ambiente. De forma específica, esta estrategia debe asegurar que una parte importante de la bioenergía producida por este mercado multimillonario sea generada por los trabajadores agrícolas del mundo en desarrollo, que representan el 70% de los pobres del planeta.

“enorme importancia” “decisiones adecuadas” “políticas correctas”. Como lo va a hacer es un misterio, palabras vacías para vendernos la moto de que hay una forma en la que haciendo lo mismo que siempre los pobres saldrán beneficiados, con tipos como estos garantizando la alimentación es hora de echarse a temblar, y no solo los pobres esos lejanos, aquí, la gente del “mundo desarrollado” ya vemos como nuestras cestas de la compra empiezan a escapar de las cuentas.

También debe incluir esta estrategia colectiva una serie de políticas que promuevan el acceso de los pobres del ámbito rural al mercado internacional de la bioenergía. En primer lugar, se requiere la eliminación de las barreras comerciales que algunos países de la OCDE aplican a las importaciones de etanol.

Genial, si siempre hemos visto esa ley del embudo de la globalización, donde hay que liberalizar pero occidente siempre tiene claro que los otros, ahora vemos que la promesa de este hombre se basa, no en pedir que se retiren los aranceles para alimentos que producen los paises “en desarrollo”, sino que si producen etanol (biodiversidad en estado puro) esta vez si les dejaremos competir de forma justa. Joder, en el siglo XXI y les siguen vendiendo espejitos de colores.

En segundo lugar, necesitamos garantizar que los pequeños campesinos puedan organizarse entre ellos para producir, procesar y comercializar los cultivos para suministrar bioenergía a la escala necesaria. En la práctica, ello supone que tengan acceso al crédito y al micro-crédito y se les ayude a organizarse en cooperativas.

Como ven una auténtica ONG, se les endeuda un poco más (que ya hemos visto lo bien que les ha ido hasta ahora con créditos para el desarrollo). Como las reformas agrarias siempre nos han dado bastante grima donde dice en cooperativas debería decir como esclavos, pero eso en El País queda feo.

Por último, se requiere un sistema de certificación que asegure que los productos bioenergéticos pueden venderse tan sólo si reúnen una serie de requisitos medioambientales. Así se promovería la producción por parte de pequeños campesinos, que tradicionalmente utilizan sistemas agrícolas complejos y biodiversificados, al contrario de las grandes explotaciones industriales que practican el monocultivo.

Una de las cosas más deliciosas del mundo comercial publicitario es la capacidad para que las etiquetas y las imágenes sustituyan a los hechos, si hemos visto como por definición los biocombustibles son lo menos “biodiversificado” del mundo y que se hacen en “grandes explotaciones” y como no tiene remedio, nos inventamos unas empresas que pongan etiquetas de “buen rollito” y asunto arreglado. Amigo consumidor, busque la etiqueta verde, siempre la verde…

Estas medidas permitirían a los países en desarrollo -que en general poseen ecosistemas y climas más adecuados para la producción de biomasa que los países industrializados, y cuentan a menudo con grandes reservas de tierra y mano de obra- aprovechar sus ventajas comparativas.

“Ventajas comparativas”. En estas palabras vemos a la perfección como funciona ahora el mundo, un tipo con mentalidad de economista es el encargado de velar por la alimentación humana, con esa formación no me extraña tanta patraña, alguien debería explicar a este tipo que el dinero no se come.

Pero tal y como están ahora las cosas, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) prevé que en 2030 los biocombustibles supondrán entre el 4% y el 7% del total de combustible utilizado para el transporte; permaneciendo Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil como principales productores y consumidores. Si es así, significará que tuvimos una oportunidad para cumplir nuestras promesas solemnes de acabar con el hambre y la pobreza, pero que preferimos mirar para otro lado.

La AIE, la agencia que prevee que nos quedan muchos años de petroleo, la que debería velar por la disponibilidad energética pero sirve de principal fuente de justificantes para los que promueven que la fiesta del consumo de los occidentales no pare, tiene para este tipo unos objetivos muy bajos, a este tipo hasta que el último grano de maíz sea usado para alimentar máquinas no se quedará contento. Y claro, como esta frase da arcadas hasta en un consejo de administración de una petrolera, pues acaba con una amenaza diciendo que seremos muy malvados sino hacemos que la gente deje de cultivar para comer y que empiece a cultivar para que coman nuestras máquinas, hay que ser cínico.

Hasta ahora, el debate sobre los biocombustibles se ha centrado casi de forma exclusiva en la substitución del petróleo en el transporte. Pero en la actualidad, los biocombustibles para el transporte representan menos del 1% de la producción mundial de energía. Un porcentaje mucho mayor de la energía a nivel mundial, el 10%, procede de la “bioenergía tradicional”: la leña, el carbón vegetal, el estiércol y los residuos de las cosechas, que calientan las casas y permiten cocinar en gran parte del mundo en desarrollo.

Centrar el debate exclusivamente en los biocombustibles para el transporte supone, por lo tanto, dejar de lado una gran parte del potencial que tiene la bioenergía para la reducción de la pobreza. Este potencial reside más en ayudar a dos mil millones de personas a producir su propia electricidad y cubrir otras necesidades energéticas que en mantener 800 millones de automóviles y camiones circulando por las carreteras.

La electricidad es lo que impulsa el desarrollo: no se pueden establecer redes informáticas con excrementos de vaca secos. Pero, gracias a la tecnología moderna, es posible transformar esos excrementos en biogás. Ayudar a los dos mil millones de personas que viven con menos de dos dólares diarios a obtener una bioenergía accesible, hecha en casa y sostenible a nivel medioambiental, representaría un espectacular paso adelante en su desarrollo.

Promover esta transformación es hoy más urgente que nunca debido al aumento del 300% en los precios del petróleo registrado en los últimos años, que supone una carga abrumadora para las economías de los países más pobres del mundo.

Estos párrafos desde luego no tienen desperdicio, resulta que lo que decía sobre que lo importante que es que puedan vendernos bioetanol para “prosperar” ya no es así, que le no quiere que nos vendan la bioenergía sino que la usen para modernizarse, pero inmediatamente después vuelve a repetir que es especialmente importante por los precios del petroleo. ¿En qué quedamos? ¿Es para tomar el pelo o es que no da más de sí? Aunque su trabajo no sea el que nos han contado, aunque sea justificar los beneficios de las empresas dándoles un tinte social ¿No podrían contratar a alguien un pelín competente?.

Es necesario abordar con urgencia estas cuestiones para evitar más daños. Nuestro objetivo debería ser una reunión de alto nivel, como muy tarde el próximo verano, para establecer las reglas básicas del mercado internacional de la bioenergía.

Así que la urgencia la dejamos para el año que viene, pero no se preocupen, es para establecer unas reglas básicas en el mercado internacional, pero esta vez, esta vez van a ser buenas, que sí, estas van a ser justas. ¡Que esta vez sí hombre!.

Hay que garantizar que la bioenergía alcance su potencial de promover crecimiento sostenible y progreso, evitando al mismo tiempo que los ricos se hagan aún más ricos, empobreciendo más a los que sufren de pobreza crónica y produciendo un daño mayor a un medio ambiente cada día más frágil.

Y concluye el artículo con esta rezo, que sí hombre, que si usted dice que los pobres tienen que cultivar para venderlo en occidente para dar de comer a los coches de occidente, que eso les permitirá acabar con el hambre, pero además que no es eso que tienen que cultivar para ellos. Todo a la vez y lo contrario, joder, antes de escribir para soltar tal sarta de mentiras decídase por una línea argumental y céntrese en ella, que el pueblo estamos agilipollaos pero leer tanta contradicción nos da dolor de cabeza.

El paladar del biodieselEl segundo artículo es de nuestra ministra, éste aun no lo han eliminado, y es que siempre pensamos que en esta gran nación no tenemos cantera pero esta señora es capaz de alcanzar en tontería y cinismo a nuestro querido Diouf. La ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, comienza diciendo que lo de que los alimentos se han encarecido por la presión de los biocombustibles es una “visión simplista” (toma!) que no es por eso, que es por la ley de la oferta y la demanda (como ejemplo de lo que es una visión no simplista, lo que parece que nadie le ha explicado es que debería preguntarse porque ha aumentado la demanda) y por eso ella tiene una solución. !!Se acabó el barbecho!! Recuerdan cuando les explicaron en la escuela que eso era para dejar descansar la tierra y dejar que recuperara nutrientes, ¡tonterías!, en el siglo XXI la tierra no descansa, y menos cuando como dice la ministra “Estamos en una situación de coyuntura internacional de incremento de todo el precio de los cereales; por tanto, no es un asunto aislado de España, por lo que tendremos que tratar de buscar todos los mecanismos para ajustar la oferta y la demanda”. Y lo dijo tras presidir un campeonato de piragüismo en Pontevedra. Hay está, la ministra iluminada que se dedica a cosas tan importante para la alimentación como presidir un campeonato de piragüismo ha tenido una visión, hay que ajustar oferta y demanda así que la tierra no descansa. De dudar de si está bien que en el lado de la demanda de alimentos metamos a los coches ni hablar, ella es ministra y como tal la cuestión es producir y vender, y quién se quede en la cuneta que se joda. No ven, una digna sucesora de Diouf.

Con las subidas de algunos productos básicos (huevos, pan, leche) a consecuencia del alto precio de los cereales, se ha abierto un debate sobre el origen de esa alza de precios. Los agricultores suelen defender que los biocombustibles no son los culpables, pero el caso es que muchos expertos atribuyen el gran aumento de la demanda precisamente a que en el continente americano se están destinando muchas toneladas a producir biocombustibles.

La ministra dijo que países como China están incrementando su demanda para alimentación, lo que “está provocando esta situación” de altos precios. “Nosotros trabajamos con este país asiático para que puedan poner en cultivo determinadas zonas para producir alimentos y que no dependan del mercado internacional”.

Y con estos lindos párrafos acaba el artículo, jode bastante ver la “opinión de los agricultores” como si fuera una sola, jode bastante que del otro lado estén los expertos, así en genérico, aunque en esta tengan razón pero lo que más jode es que después de vendernos que todo esto de la globalización era la hostia, que el mercado mundial lo arregla todo, se vaya a hablar con China para que no vengan a comprar al mercado internacional, que una cosa es libre mercado y otra que venga a comprar cualquiera. Axioma simple para el mercado internacional del grano, coches occidentales bien personas de ojos rasgados mal…

Y aquí tenemos a dos grandes responsables de la alimentación que nos toca sufrir, personas sin más conciencia que el beneficio y sin más preocupación que la de que todo siga igual. Yo no sé ustedes pero a mí me está entrando mucho miedo.

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