12.14.07
Lecciones de democracia
Hola amigos, de nuevo les ofrecemos un maravilloso episodio sobre valores democráticos realizado por profesionales solventes de gran credibilidad. Pasen y vean los sorprendentes sucesos que ocurren en el mundo.
Hoy: tratados y constituciones.
Recientemente hemos asistido a la negativa del pueblo venezolano a la constitución “de Chávez” que el Tirano trató de imponer por todos los medios, este, porqué no decirlo, gorila rojo, loco y maldemocrata ha visto como su proyecto dictatorial se hunde. Ilustremos esta realidad con información veraz y contrastada del diario progresista por excelencia del reino de españa.


De izquierda a derecha, un lider malo y un lider bueno.
Venezuela dice ‘no’ a la Constitución de Chávez
El ‘no’ se impone por un estrecho margen (50,7%-49,2%).- El presidente sólo admite una derrota “por ahora”.- Para la OEA el proceso ha sido un “avance democrático”.- EE UU se muestra complacido con el resultado
F. PEREGIL / CARACAS, enviado especial - Caracas – 03/12/2007
Tras unos párrafos sobre márgenes electorales no cuenta:
Demasiado poder
El presidente pretendía el cambio de 69 artículos de la Constitución de 1999, una reforma que le habría dado un poder casi sin límites. Para empezar, habría permitido reelecciones ilimitadas para el presidente
Pero ven lo que les decimos, ¡reelecciones ilimitadas! ¿Pero donde se ha visto eso? Bueno, una cosa es que en españa o en casi todas las naciones civilizadas no haya límites de reelecciones y otra que los subdesarrollados lo imiten, al fin y al cabo, las consolidadas democracias occidentales no necesitan de estas cosas, miren sino en españa cuando se ha necesitado tal cosa, cuando se muera el jefe de estado ponemos al hijo y ya está, democracia de la buena.
y ampliaba de seis a siete años el mandato presidencial. Además, le daba el control de las reservas de divisas extranjeras, del banco central, de la ordenación territorial del país y mayores poderes para expropiar propiedades
Divisas, el banco central, ordenación del territorio y expropiaciones, este pobre loco piensa que los estados están para decidir cosas como estas, controlar bancos centrales o cosas así ¿Pero de donde ha salido? Todas estas cosas amigos, en los países civilizados las gestiona el mercado, donde gente importante decide como funcionan las cosas, los bancos centrales están si eso para asumir las pérdidas de las corporaciones privadas cuando se pasen con sus inversiones y cosas así, no para crear políticas económicas racionales, a ver si se enteran estos subdesarrollados.
o censurar medios de comunicación en situaciones de emergencia. También reducía a seis horas la jornada laboral y creaba un sistema de seguridad social para los trabajadores informales y autónomos.
Primera aclaración laboral, esta gente curra en sábado así que no se nos escapen todos corriendo a venezuela, que les conocemos y son todos una vagos, respecto a la creación de un sistema de seguridad social simplemente no hay comentarios ¿Pero es que nadie va a pensar en el capital?.
El texto termina con el beneplácito de EEUU, que se alegra del avance en la democracia, no por que se haya hecho un referéndum claro, sino porque ha salido que no. Hasta aquí la valoración objetiva que nos regala El País, pero profundizando en las lecciones de democracia a venezuela nos encontramos con este emotivo editorial de El Pais del día siguiente donde nos desvela la importancia de la libre decisión del pueblo venezolano, que con su no da un paso para acabar con la dictadura.
EDITORIAL
Magia rota
Tras su derrota constitucional, Chávez ya no puede hacer en Venezuela lo que le plazca
04/12/2007
Hugo Chávez ha ido demasiado lejos y la magia se ha roto para el líder venezolano después de perder por escaso margen el referéndum constitucional con el que pretendía investirse de poderes casi absolutos de duración indefinida.
Ni los recursos económicos del Estado, pródigamente empleados durante la campaña, ni la formidable maquinaria propagandística chavista, han sido suficientes esta vez para vencer la apatía de muchos venezolanos y convencer a otros de las supuestas bondades de una dictadura travestida de reforma constitucional.
Chávez no había perdido una sola votación desde su llegada al poder en 1999. Hace tan sólo un año que sus compatriotas le ratificaron durante seis años más, con el 63% de los sufragios. De ahí la importancia del no del domingo, agravado por el hecho de que el referéndum había sido planteado como un plebiscito sobre su figura. El presidente ya no está en condiciones de hacer de su país lo que le plazca.
Y si es bueno que Venezuela haya rechazado el señuelo de una utopía socialista bajo el control de un solo hombre, también lo es para el conjunto de Latinoamérica, en algunos de cuyos países se dejan sentir pesadamente los afanes intervencionistas del jefe bolivariano, convenientemente lubricados por el dinero fácil de un petróleo por las nubes.
El peso de las instituciones que sirven para equilibrar un sistema democrático es ya mínimo en Venezuela. La vía libre a la Constitución que Chávez pretendía -y que sigue pretendiendo, a juzgar por el mensaje con el que ha aceptado su derrota- es rigurosamente incompatible con un Estado democrático. Así se lo ha parecido incluso a alguno de los estrechos aliados que han ido abandonándole en su camino hacia el poder absoluto. Si es antidemocrático cualquier instrumento legal que permita la elección indefinida y sin contrapesos de un gobernante, en el caso venezolano concurrían todo tipo de agravantes. Chávez podría ser presidente vitalicio, tener el control del Banco Central y sus reservas, establecer nuevos territorios, nombrar gobernadores o ningunear a los poderes locales. Y para hacer la educación gratuita, reducir el horario laboral o extender la seguridad social a trabajadores marginales no es necesaria la reescritura radical de la Carta Magna.
El resultado de la consulta debería servir para revitalizar a la fragmentada e inoperante oposición del país caribeño, donde la emergencia de un poder estudiantil generalmente acomodaticio en los últimos años ha sido decisiva en la derrota del chavismo. Por lo demás, y a pesar de que Chávez salga debilitado por primera vez de una consulta popular, presumiblemente nada sustancial cambiará en el día a día de Venezuela. Es muy improbable que su mesiánico presidente, con un largo mandato por delante, el control del petróleo y de las instituciones y sin un rival político a la vista, encuentre motivos suficientes para abjurar de su caudillismo y su demagogia.
A esta preclara explicación solo resta añadir que mejor haría este gorila rojo si aprendiera de Europa y constituciones, y es que simultaneamente a esa derrota se está firmando en este democrático continente una reforma como las que hay que hacer, que promete “eficacia”, “democracia” y muchas cosas que están ricas y son buenas. ¿Recuerdan la constitución europea? Sí, la misma que los estúpidos franceses y holandeses votaron que no, venga, hagan memoria, fue poco antes de lo de farruquito, un esfuerzo hombre, no se acuerdan de Raul y todas aquellas superestrellas repitiéndoles por la tele lo de “ser europa”, rebusquen, rebusquen, aquella que era tan maravillosa y democrática que todos los partidos, los sindicatos, los empresarios apoyaban sin reservas¿Qué mayor muestra de libertad que ver que todo el mundo piensa lo mismo?. No se preocupen, aquella constitución no era la fundación de ninguna dictadura ¿Vieron algo sobre garantías de seguridad social y límites de jornadas laborales? Pues eso, una constitución democrática, no como la otra…
Estoy seguro de que se están situando, pues bien, nuestros gobernantes, esa gente seria y responsable que vela por nuestros intereses, incluso cuando estamos confundidos o lo que es peor, euroescépticos, siguen adelante para sacarnos de nuestros errores (sobre todo a los gabachos, que son muy euroescépticos, tontos y malos por definición) y hacer lo mismo esta vez sin el molesto e innecesario trámite de consultar a la gente, en las democracias homologadas estás cosas quedan hasta feas, porque pueden dan a entender que alguien duda en vez demostrar que es tonto, tal y como nos enseña El País a través de nuestro flamante ministro de exteriores:
Moratinos cree que el Tratado es un antídoto contra euroescépticos
El nuevo Tratado Europeo que firmarán mañana en Lisboa los 27 Estados de la UE permitirá acercar más las instituciones europeas a los ciudadanos, representa la “mejor respuesta” a los “aires de euroescepticismo” que soplan actualmente en Europa y será “el definitivo”, dijo ayer el ministro
Esos aires, que digámoslo, apestan, representan lo profundamente tonta que es la gente, y los demócratas tenemos el sagrado deber de salvar la democracia de la gente. Europa mola, eso lo sabe hasta un niño de 6 años.
El Tratado perfila a la UE como nuevo “actor global”, según el ministro
Ven como es importante ser demócrata, si Chavez aporta petroleo a precios preferentes está practicando injerencia y alimentando un un proceso de dominación del continente, en cambio los demócratas ahora actuarán unidos, en la línea que vienen haciendo en haiti, afganistan, sudán o iraq.
Según Moratinos, el nuevo tratado recoge “la esencia y los compromisos” de la Constitución europea, abortada por el no de los referendos celebrados en Holanda y Francia en 2005, y del cual se eliminan los “ropajes constitucionales” por la oposición de algunos países, aunque se mantienen la esencia y los contenidos de aquel texto aprobado por la UE en Roma en 2004.
¿Lo ven? Aquí están nuestros políticos tomando las decisiones correctas ante los tontos euroescépticos ¿Qué no gustan los tratados constitucionales? Pues se les viste de seda, no vamos a hacernos líos por eso, si al fin y al cabo nuestros demócratas no lo ocultan y lo dicen clarito: “Esto es un poco lo mismo de lo de antes pero le hemos cambiado el nombre” ¡Toma nota Chavez!
A juicio del ministro, el tratado que mañana se rubrica en la capital portuguesa, y que será ratificado por los Estados miembros en 2009, permitirá “a los países que queremos más Europa ser más ambiciosos” en asuntos como inmigración, seguridad, defensa y política exterior. “Es el Tratado del siglo XXI que inaugura una nueva posición de la UE como actor global”, añadió Moratinos.
Lo ven, frente a esa flipada del socialismo del siglo XXI aquí tenemos el Tratado del siglo XXI, así con mayúsculas, y si algo nos dejan claro, además de que la UE va actuar ahora en posición preferente, es que las líneas de preocupación son la inmigración, seguridad, defensa y política exterior, que parecen cuatro maneras de decir lo mismo pero solo para quién no aprecia los matices. Inmigración se refiere al enemigo externo cuando viene dentro, seguridad al enemigo interno cuando no se marcha, defensa al enemigo externo en el extranjero cuando no interioriza lo de democratizar sus recursos y política exterior es la fase previa a estos tres ejes, cuando se habla con el exterior para que asuman estos tres principios.
Méndez de Vigo, que fue representante del Parlamento Europeo en la Convención que redactó el Tratado Constitucional bajo la presidencia del francés Giscard D’Estaing, considera “positivo” el nuevo texto porque da salida a una situación que se estaba convirtiendo en crisis endógena de la UE. La mayor parte de los avances contenidos en el Tratado de Lisboa van a ser elementos básicos para que la UE funcione mejor.
Está claro ¿No? Estos tratados no van a proponer reformas u otras formas de funcionamiento, simplemente van a hacer que Europa funcione mejor, más bonita, más justa y más ecológica ¿Conoce una democracia que lave más blanco?.
Frente a la posibilidad de que descarrile como lo hizo la Constitución, Méndez de Vigo considera que hay un acuerdo “no escrito” de utilizar la vía de la ratificación parlamentaria, y de no someterlo a referéndum, porque este tipo de consulta popular “es utilizada como instrumento político contra Europa”.
Dulces democracias occidentales, Méndez de Vigo con un par de frases certeras nos explica el porqué de saltarse el referéndum, bien hace porque seguro que aun queda algún antisocial que dice que eso de saltarse el referéndum no es una señal de democracia. Quédense con estas palabras “las consultas porpulares son utilizadas como instrumento político contra Europa” y eso está feo, pero muy feo. Por si alguien aun no lo ha entendido la democracia europea está por encima de la ciudadanía, en europa, alguien no puede tener una opinión diferente, o no querer europa, simplemente está equivocado.
Sin embargo, Irlanda aparece esta vez como una excepción, porque el Gobierno de Dublín se plantea convocar un referéndum, aunque un descarrilamiento como el provocado por el no francés y holandés se considera poco probable.
Gran país Irlanda, allí tal vez quede bien eso del referéndum ya que la gente tiene la opinión adecuada.
No obstante, los sondeos indican que hay muchos votantes irlandeses que se mantienen indecisos o indiferentes frente al Tratado y, además, la ratificación en Estados miembros con importante oposición euroescéptica, como ocurre en el Reino Unido, no se puede dar por segura.
Pero no se despisten, incluso entre nuestros líderes, en las pulcras estancias del parlamente europeo, incluso allí, agazapada, existe esa semilla del odio y el rencor euroescéptico, muestra de un mundo imperfecto ni siquiera entre nuestras élites se libran de que exista quién persiste en el error, no se preocupen, serán convenientemente eliminados, como ustedes, claro.
Para concluir Les ofrecemos un último texto del mismo periódico donde todo un señor catedrático nos ilumina sobre el brillante futuro que nos espera.
Saludos y recuerden, Europa prevalecerá.
Regreso al futuro: el Tratado de Reforma
FRANCISCO ALDECOA LUZARRAGA 19/10/2007
La noticia que ha pasado desapercibida en los medios de comunicación últimamente es que se ha logrado el rescate del Tratado Constitucional, a pesar de que durante mucho tiempo se ha dado por muerto y enterrado. La Conferencia Intergubernamental encargada de redactar en su forma final el Tratado de Reforma de la Unión Europea alcanzó un acuerdo técnico sobre un texto, el que, no sin duros forcejeos, está siendo debatido por la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que ahora se celebra en Lisboa. El texto sigue las líneas del mandato de revisión logrado por la presidencia alemana en junio pasado e incorpora gran parte de las innovaciones de la Constitución.
Eso sí, desaparecen la forma y los símbolos de la Constitución, manteniéndose el esquema tradicional de tratados. Éstos incorporarán el 90% de la antigua Constitución, aunque añadiéndole una considerable complejidad. Este ejercicio de revisión más técnica que política previsiblemente se culminará con la firma en diciembre en Lisboa del nuevo Tratado de Reforma, que ya comienza a ser conocido como Tratado de Lisboa. La vuelta a la forma de los tratados busca una ratificación sin sobresaltos, una fórmula que pueda ser aprobada por casi todos los Estados miembros por la vía parlamentaria, sin que haya que recurrir a referenda.
El Tratado de Reforma aporta a la Unión Europea más democracia, más eficacia, más presencia en el mundo y más solidaridad. En el primer sentido, conseguirá la vigencia de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea -aunque con excepciones para británicos y polacos-, un papel más importante en el proceso legislativo para el Parlamento Europeo, la incorporación de los Parlamentos Nacionales al control de la subsidiariedad o la iniciativa legislativa para un millón de ciudadanos. La Unión Europea será más eficaz gracias al paso de un buen número de decisiones a la mayoría cualificada desde la unanimidad, la creación de nuevas bases jurídicas para una política energética común, la lucha contra el cambio climático o una política espacial y a nuevos instrumentos en materia de migraciones.
El objetivo de contar con una mayor presencia en el mundo se tratará de lograr con nuevos instrumentos como el Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad -el antiguo ministro de Asuntos Exteriores, que sólo cambia de nombre-, un servicio diplomático europeo o la personalidad jurídica para la Unión Europea. La solidaridad se refuerza a través de instrumentos como la obligación de solidaridad en materia energética, la cláusula de solidaridad para el caso de que un Estado miembro sufra un ataque terrorista o una catástrofe natural o humana.
Este positivo acuerdo, sin embargo, ha requerido el pago de un precio. Se han tenido que sacrificar algunos de los contenidos de la Constitución, tanto a causa de las demandas de neerlandeses y franceses como de británicos y polacos que han aprovechado la crisis para reabrir la negociación. El precio pagado consiste fundamentalmente en la eliminación de todo aquello que suene o recuerde a lo constitucional. Así, en primer lugar, se ha cambiado el nombre y la estructura de Constitución, incorporándose las innovaciones a los actuales tratados.
La eliminación del término “Constitución” no significa que ésta no lo sea. Para empezar, ya hace muchos años que el Tribunal de Justicia dictaminó que los tratados eran la Constitución material comunitaria. Y, además, una Constitución no lo es porque así se llame sino por lo que regula. La Ley Fundamental de Bonn, a pesar de su nombre, no es menos Constitución. Y en este sentido, si el contenido de la antigua Constitución y el del Tratado de Reforma son muy similares, sólo un cambio de nombre no va a alterar sustancialmente su naturaleza.
En la misma línea -esto es quizá lo más importante- se ha suprimido la idea de que la Unión Europea es una unión de ciudadanos y Estados, dejando sólo a los Estados y subrayando así su origen internacional. Es una lástima en la medida
en que es una ocasión perdida para lograr que los ciudadanos se identifiquen más con la Unión, tal y como se demandaba en los últimos tiempos.
En la misma “poda constitucional” se ha eliminado también el articulado relativo a los símbolos de la Unión (bandera, himno, moneda y divisa). Sin embargo, los símbolos no desaparecen sino que siguen siendo los mismos que adoptara el Consejo Europeo de Milán en 1985 aunque no se declaren. Curiosamente, el que sean borrados del texto constitucional ha producido una reacción en sentido contrario por parte de algunos actores. Así el Parlamento Europeo se ha comprometido a reformar su Reglamento para dar un mayor protagonismo a bandera e himno en su funcionamiento. Y recientemente el propio Gobierno español ha anunciado la aprobación de una Ley de Banderas que recogerá la obligatoriedad de la europea junto con la nacional y las autonómicas.
Otro de los precios es el relativo a los aspectos jurídicos. Como veíamos antes, se ha decidido volver al sistema de tratados superpuestos y no de un texto único y también se ha renunciado al esfuerzo de simplificación que perseguía la Constitución. En el mismo sentido, se mantienen las actuales denominaciones de los instrumentos jurídicos (reglamento, directiva, decisión) abandonándose los de ley, ley-marco, que para algunos tenían una fuerte reminiscencia estatal. Por último, también cabe lamentar el retraso en la reforma institucional que, en lo relativo a la toma de decisiones por doble mayoría, habrá de esperar hasta 2014 o, de prorrogarse excepcionalmente, hasta 2017.
El mayor precio lo van a pagar los ciudadanos ingleses y polacos, ya que se ha pactado la no vinculatoriedad de los tribunales de estos países por la Carta de Derechos Fundamentales. La consecuencia práctica es que estos ciudadanos no van a poder demandar ante sus tribunales la garantía de los derechos que la Carta les reconoce. La paradoja es que el afán soberanista de sus Gobiernos repercute en que, de hecho, británicos y polacos se conviertan en ciudadanos europeos de segunda.
El calendario de ratificaciones se quiere que sea rápido y sin conflictos, para no entorpecer las discusiones sobre la reforma del presupuesto previstas para 2008. Las ratificaciones serán mayoritariamente -si no en su totalidad- parlamentarias, lo que reduce enormemente el riesgo de un nuevo descarrilamiento. Sólo Irlanda tiene obligación constitucional de celebrar referéndum, aunque en Dinamarca y el Reino Unido todavía se sigue barajando esa posibilidad. El objetivo que se han planteado los Veintisiete es lograr las ratificaciones en 2008, con el objeto de que el nuevo tratado pueda entrar en vigor antes de las elecciones al Parlamento Europeo de junio de 2009.
El rescate de la Constitución en forma de Tratado de Reforma recoge en gran parte la ambición de los momentos más álgidos del proceso constituyente (Laeken, la Convención…) que han supuesto un impulso nuevo para la construcción europea. La consecuencia efectiva de los noes francés y neerlandés no ha sido la muerte de la Constitución sino un retraso de tres años en la vigencia de lo aprobado. Impulso y proceso político continúan: el Parlamento Europeo ya ha anunciado que, en cuanto entre en vigor el nuevo tratado, presentará “nuevas propuestas sobre un acuerdo constitucional para la Unión”. Lo que empieza ya a ser una opinión compartida es que los avances futuros de la integración europea seguirán la senda de la diferenciación.
¿Cómo ha sido este positivo resultado posible? Gracias a tres factores: los referenda positivos en España y Luxemburgo, el impulso de la presidencia alemana durante el semestre pasado y la iniciativa política del Gobierno español.
Este acuerdo satisfactorio sobre un Tratado de Reforma que rescata la Constitución ha sido posible gracias al voto de los españoles en el referéndum de febrero de 2005. A pesar de que fue paralizada por los noes de franceses y neerlandeses, en el acuerdo sobre la salida política ha pesado decisivamente la legitimidad política que había recibido la Constitución. No puede olvidarse que fue firmada por todos los Gobiernos de los Estados miembros y ratificada por dieciséis de ellos, recibiendo además el voto directo favorable de muchos millones de ciudadanos europeos.
En el acuerdo sobre el Tratado de Reforma se ha respetado la democracia, ya que el rescate de la mayor parte de la Constitución es consecuencia del apoyo mayoritario de Estados y ciudadanos europeos.
Francisco Aldecoa Luzarraga es catedrático de Relaciones Internacionales y decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.