01.21.08
La insoportable levedad de la línea
Hace ya algún tiempo que el inconformista digital publicaba este artículo de Pedro Prieto que señala de forma precisa esa mentira nunca suficientemente denunciada que es la sociedad de naciones, del artículo es especialmente reseñable para resaltar una cosa que suelen pasar por alto los analistas aun de la izquierda más coherente, y es que a menudo occidente se mira a si mismo como un poco culpable de tal o cual situación y la izquierda reclama que hay que ser más buenos en esto o en aquello, pero al margen de la total incapacidad de proponer cambios reales, aun en relatos tan extendidos y financiados como el cambio climático, pocas son las veces donde el problema social se expone en toda su profundidad donde se entiende que éste no es cuanto se está dispuesto a matar para alimentar la máquina de los beneficios, sino durante cuanto tiempo se podrá explotar y oprimir a tanta gente sin que la situación se escape de las manos.
Entender la profunda farsa que se alimenta en la propaganda occidental, donde se juega a la valoración moral de las acciones, sin señalar nunca como los límites del expolio pueden estar más motivados por el poder que por el querer, nos permite descubrir la terrible fragilidad que subyace bajo nuestro modo de vida, y nos llama a rebelarnos ya sin más utopía que la de que la humanidad sobreviva a este sistema.
La insoportable levedad de la línea
por Pedro Prieto
“Para hacer esta muralla
tráiganme todas las manos
los negros, sus manos negras
los blancos, sus blancas manos.
(Poesía de Nicolás Guillén, poeta cubano.
Cantado por el grupo chileno Quilapayún.)
“Entre tu pueblo y mi pueblo
hay un punto y una raya
la raya dice no hay paso
el punto vía cerrada.
Y así entre todos los pueblos
raya y punto, punto y raya.
Con tantas rayas y puntos
el mapa es un telegrama.
Caminando por el mundo
se ven ríos y montañas
se ven selvas y desiertos
pero ni puntos ni rayas.
Porque esas cosas no existen
sino que fueron trazadas
para que mi hambre y la tuya
estén siempre separadas.
(“El punto y la raya”. Sobre poema de Aníbal y música de Juan Carlos Núñez, cantado por Soledad Bravo)
De muros, cercas y murallas
Los primeros indicios de muros o murallas, que hoy conocemos como tales, las encontramos en las primeras ciudades-Estado sumerias. Desde que el hombre abandona el Paraíso Terrenal (no otra cosa debió ser el abandono de la vida de cazador puro y el paso, casi simultáneo, a la domesticación de animales y de plantas mediante el paso de recolector puro de frutos, raíces semillas y plantas silvestres a la agricultura), su capacidad de acumular excedentes, nueva hasta entonces, le hizo presa de los pueblos de cazadores-recolectores próximos, que seguían las tradiciones y vivían al día, en cuanto éstos tenían algún problema de abastecimiento por agotamiento de cazaderos o cualquier otro fenómeno meteorológico o climático adverso, como las sequías. Pero la construcción de tales ingenios solo pudo ser posible por darse en ellos la doble condición: esa organización producía excedentes para almacenar en graneros y establos, pero también, como es lógico, la amenaza externa de perderlos y el tiempo y las fuerzas suficientes para hacer la muralla alrededor de sus codiciadas reservas. Read the rest of this entry »