03.20.08

Eso dímelo en la calle

Posted in cuesta abajo at 3:07 pm by Chompi

El Diario El País, periódico preferido desde este portal por lo poco que disimula sus intereses cuando “noticiea” sobre sudamérica, ni su adoración y fe inquebrantable cuando lo hace sobre el mercado, saca hoy un artículo audaz sobre el proceso de crisis que estamos viviendo desde el verano, donde asistimos a la inyección de dinero público a bancos y empresas privadas que están al borde la la quiebra. Esto significa ni más ni menos que todos estamos asumiendo las pérdidas de esas empresas.

El artículo comenta muy bien esta situación, pero nos deja solo dos opciones, o se rescatan las empresas o se hunde el sistema, con esas palabras lo comenta. La posibilidad de socializar los beneficios sigue sin entrar en la cabeza de ningún articulista. El artículo en cursiva con comentarios.

 

 


Salir al rescate de un banco subvierte la esencia del capitalismo: en especial cuando eso ocurre en EE UU, la cuna del liberalismo. Pero los expertos -progresistas y conservadores- apoyan esa medida: la alternativa, dejarlo caer, provocaría un efecto dominó capaz de hundir el sistema.

Directo y sencillo, en el primer párrafo del artículo nos cuentan como hay un acuerdo entre expertos (progresistas y conservadores, que es como decir todo los expertos sensatos, así que amigo consumidor, dudar de esta verdad es ser imbécil) que es, o asumir sus pérdidas o que todo se hunda ¿Qué es usted? ¿Un antisistema? Pues entonces no se queje y haga caso de los expertos y cargue con los excesos de los ricos.

EE UU ya tiene su Northern Rock. Su particular caso Banesto. La crisis financiera tocó techo el pasado fin de semana y estuvo a punto de llevarse por delante al quinto banco de inversión del mundo, Bear Stearns, muy afectado por las hipotecas locas. Se habló de riesgo moral -quien hace las cosas mal debe pagarlo para que el sistema funcione- cuando el Banco de España salió al rescate de Banesto por los excesos de Mario Conde, hace 15 años.

También hace sólo unos meses, cuando el Reino Unido se vio obligado a nacionalizar Northern Rock por sus pésimas apuestas inversoras. Y de nuevo ahora vuelve a aparecer la polémica acerca del riesgo moral: a pesar de su tradicional ortodoxia liberal y de la sobredosis de discursos sobre las bondades del mercado, tampoco EE UU deja caer a Bear Stearns ante el miedo a una espiral.

El caso del Northern Rock en el Reino Unido merece mención a parte, dado que fue el primer banco nacionalizado desde 1970, pero el común de los casos lo cuentan bien. En las cunas del liberalismo saben bien que todos los rollos sobre el mercado son solo un montón de tonterías y entelequias destinadas a ocultar lo evidente, que millones de personas son esclavizadas física y mentalmente para someter sus vidas a los intereses de una élite global enfrascada en una espiral de crecimiento y acumulación infinita. De esta forma, esta falsedad entre lo público y lo privado, donde en lo público nos venden que podemos intervenir con un voto cada cuatro años para elegir que grupo nos gobierna, y en lo privado tenemos oportunidad de prosperar tengamos el capital inicial que tengamos por medio de esfuerzo y ahorro. Por contra, la realidad se revela claramente cuando vemos que cada cuatro años los que participan en la farsa electoral lo hacen, no para elegir quién les gobierna, sino quién no lo hace, y como esforzarse y ahorrar no sirve de nada, porque las grandes propiedades solo se consiguen por medio del engaño y el robo, porque a los grandes capitales les da igual el nivel de riesgo a la hora de invertir, saben que sus sucursales públicas están ahí para rescatarles cuando la recesión llegue, pues de lo contrario toda la estructura de poder temblaría.

“La paradoja es que la patria del liberalismo y de los excesos neoconservadores se ve obligada a dejar de lado la ortodoxia cada vez que llegan auténticos problemas”, resume Emilio Ontiveros, presidente de AFI.

Alan Greenspan ya tuvo que usar mano dura en 1998, cuando la Reserva Federal (Fed) lideró un consorcio de bancos para que librasen de la quiebra al fondo especulativo Long Term Capital Management. Esa operativa vuelve siempre que acecha una crisis. En el momento álgido de las turbulencias, EE UU se ha lanzado a una carrera de intervenciones sin complejos: inyecciones masivas de liquidez, drástica reducción de tipos y un paquete de medidas fiscales multimillonario.

Pero nada parece suficiente. El presidente estadounidense, George W. Bush, ha dejado claro que actuará “de forma contundente si es necesario”, lo que abre la puerta a todo tipo de operaciones de salvamento. “Estaba en juego la estabilidad del sistema y ésta [el rescate de Bear Stearns] fue una decisión fácil de tomar”, adujo el secretario del Tesoro, Henry Paulson, al ser preguntado por el riesgo moral.

El secretario del tesoro de estados unidos nos cuenta como el riesgo moral de rescatar el quinto banco de inversión con dinero público fue una decisión “fácil de tomar”, una forma clara y directa nos explica cuales son sus intereses, en realidad, tampoco es una realidad oculta bajo siete llaves, si en estados unidos un vicepresidente puede estar en la dirección de una petrolera y aquí vemos a Rodrigo Rato saltar de ministerios de economía, al FMI para acabar en la empresa privada, no nos podremos quejar al menos de no haber sabido que de hecho, los que gobiernan lo público y lo privado son exactamente los mismos.

“Keynes redivivo”, ironiza Ontiveros. Si la crisis se recrudece se usa una combinación de política monetaria y fiscal. Y si aun así un banco se hunde, la Fed sale en su ayuda sin miramientos. Al diablo con la teoría del que cada palo aguante su vela. “El mercado se autorregula mientras se suceden récords de beneficios. Cuando hay pérdidas y un banco pone en riesgo el sistema, el Estado tiene la obligación de salvarlo para que los demás no se vengan abajo. Se cae así uno de los pilares neocon”, asegura José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney.

Como les decíamos un artículo intrépido, para explicarle a todo buen votante/consumidor como uno de los pilares de los neocons ha caído ¿Será la de que el mercado es un sistema inevitable? ¿Será el de que es el sistema menos malo? ¿Será al menos el que hay que gestionar todos los aspectos de la vida según sus reglas? Pues no, ninguno de eso, recuerdan cuando les contaban que los beneficios estaban justificados por el riesgo que asume el que aporta el capital para llevar algo acabo, pues ese es el que se ha caído, vamos, que lo dicen a las claras “Cuando una corporación es lo suficientemente grande no asume riesgo, si hay problemas todos cargamos con ellos, si las cosas van bien se queda con todo”.

El caso Bear Stearns presenta diferencias con Banesto o Northern Rock. La Fed se limita a tutelar su compra -en una acción inaudita, eso sí- por parte de JP Morgan a un precio de saldo: dos dólares por acción, ante la fuerte exposición a activos basura. Sin embargo, la Fed (y con ella los contribuyentes) asume un riesgo de 20.000 millones de euros para asegurarse de que el comprador se queda con los pasivos de Bear Stearns, la primera entidad que admitió, en verano, que varios de sus fondos de alto riesgo estaban al borde de la liquidación por la pérdida de valor de sus activos vinculados a hipotecas basura.

La teoría del riesgo moral es sencilla. Se trata de que si una entidad asume demasiado riesgo y acaba hundiéndose es mejor que nadie la ayude. Así se consigue que el mercado sea racional y prudente: si se produce ese rescate se elevan los incentivos para arriesgar en exceso. “El problema es que en estos años nadie se ha acordado de la prudencia. Lejos de autorregularse, todo el mundo se ha lanzado en una carrera de excesos imposibles”, señala Díez.

La Fed está en el disparadero, pero la mayoría de los expertos apoya su decisión. “Hay un problema moral, la famosa privatización de los beneficios frente a la socialización de las pérdidas. Pero la alternativa, dejar caer el banco, lleva a la catástrofe: a una crisis sistémica. Ante ese extremo no hay dilema posible”, dice Juan Luis García Alejo, de Inversis.

Y así está construido el sistema, como que caiga un banco crea una crisis sistémica, pues da igual si está bien que todos carguemos con las pérdidas, no hay dilema posible. Lo malo para esta gente es que no se dan cuenta que cuando la crisis sistémica afecta a miles de millones de personas, que no hay que irse de la península cuando somos mayoría los mileuristas, su verdadero problema es que muchos empiecen a poner en duda si la crisis bancaria les hunde a ellos, o si es que no acabe de producirse los que los tiene hundidos.

Ni siquiera se detectan fisuras en el lado neocon. Desmond Lachman, economista del think tank American Enterprise Institute, en Washington, opina también que la Fed tomó “la decisión correcta”, ante una posible espiral incontrolable. “Sólo cabe la crítica si los gestores y accionistas de Bear Stearns hubieran sido premiados por su mal comportamiento. No es el caso cuando los accionistas se han visto forzados a aceptar dos dólares por acciones que en su día valían 170 dólares”.

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